¿ES POSIBLE LA TELEPORTACIÓN? — TELETRANSPORTE PSIQUICO (II)

¿Es posible la teleportación? — Teletransporte Psíquico (II)

En la anterior entrega abordamos los programas estadounidenses vinculados al estudio de fenómenos psíquicos durante la Guerra Fría. Ahora cruzamos el Telón de Acero. Porque si algo dejó claro el informe de Eric W. Davis es que los experimentos en Teletransporte Psíquico en la Unión Soviética demuestra que, el interés por los fenómenos psi no fue patrimonio exclusivo de Estados Unidos.

Durante más de cuarenta años de Guerra Fría, lo que sucedía en los laboratorios del bloque contrario no siempre era visible en los medios de comunicación. Sin embargo, los servicios de inteligencia sí observaban con atención.

Y lo que observaron en la Unión Soviética les preocupó.

Psicotrónica: la ciencia soviética de la biocomunicación

Imagen generada con Inteligencia Artificial, con fines ilustrativos.

Fechado el 31 de enero de 1972, el capitán John D. LaMothe, del Cuerpo de Servicios Médicos y miembro de la Oficina de Inteligencia Médica, presentó un informe de 177 páginas bajo el auspicio de la Defense Intelligence Agency titulado Controlled Offensive Behavior.

Este documento, desclasificado en 1990, recogía décadas de investigación soviética en lo que ellos denominaban psicotrónica.

El término englobaba un amplio espectro de fenómenos relacionados con la influencia mental y la obtención de información por medios no convencionales. Según el informe, los soviéticos clasificaban estos fenómenos en dos grandes categorías:

  • Bioenergética, asociada a efectos físicos detectables, como psicokinesis, telequinesis o alteración de la materia.
  • Bioinformación, vinculada a la obtención de información por vías distintas a los sentidos tradicionales: telepatía, clarividencia, precognición.

Ambos campos se integraban dentro de una disciplina más amplia denominada biocomunicación.

Es importante subrayar que, gran parte de esta información provenía de evaluaciones de inteligencia estadounidenses. No constituye una confirmación de eficacia demostrada, sino un análisis del interés y la inversión soviética en estos campos.

Según estimaciones recogidas en el informe, los recursos destinados a estas investigaciones habrían sido significativos. Y eso bastó para que Washington tomara nota.

Antes de continuar, conviene añadir un dato biográfico que refuerza la trazabilidad histórica del informe. El “Controlled Offensive Behavior” fue redactado por el Capitán John D. LaMothe, miembro de la Oficina de Inteligencia Médica del Departamento del Ejército de los Estados Unidos. Los documentos desclasificados identifican claramente su nombre y cargo en el momento de la redacción del informe. Diversas fuentes públicas, entre ellas su obituario militar, permiten confirmar que se trata del mismo John David “JD” LaMothe, oficial del Ejército estadounidense que sirvió en Fort Detrick durante la Guerra Fría. No hablamos, por tanto, de un autor anónimo o de un pseudónimo, sino de un oficial real cuya trayectoria profesional puede verificarse en registros oficiales.

Teletransporte Psíquico en la Unión Soviética: El temor estratégico

El ingeniero Robert Jahn, fallecido en 2017, ya había advertido en los años ochenta que, si las capacidades psicokinéticas fueran reales, podrían tener aplicaciones estratégicas: desde influir en sistemas electrónicos hasta afectar al comportamiento humano.

El informe LaMothe señalaba que los soviéticos habían estudiado métodos de influencia conductual durante décadas, incluyendo:

  • Estímulos sensoriales (luz, sonido, color).
  • Privación sensorial y del sueño.
  • Campos electromagnéticos.
  • Técnicas bioquímicas.
  • Hipnosis y autosugestión.
  • Fenómenos parapsicológicos.

Desde la perspectiva estadounidense, el problema no era si funcionaban o no. El problema era que el adversario podía creer que funcionaban… o estar desarrollando aplicaciones desconocidas.

Y en geopolítica, la percepción importa.

Las contramedidas estadounidenses

La respuesta de Estados Unidos tuvo un componente defensivo claro.

El desarrollo y continuidad del programa de Visión Remota puede entenderse, en parte, como una reacción estratégica ante la posibilidad de que el bloque soviético estuviera avanzando en estos terrenos.

Paralelamente, iniciativas como el denominado Proyecto JEDI en los años ochenta buscaron mejorar el rendimiento humano mediante técnicas de entrenamiento no convencionales. No se trataba de replicar la psicotrónica soviética en términos de teletransporte psíquico, sino de explorar la optimización cognitiva y conductual en el ámbito militar.

Es decir, más que competir en psicotrónica, se intentó evitar posibles vulnerabilidades.

Una hipótesis geométrica: la cuarta dimensión

Antes de abandonar el terreno soviético y adentrarnos en los experimentos chinos, conviene detenernos en una idea que Davis introduce casi como quien deja caer una pieza de ajedrez sobre el tablero.

No como conclusión. No como prueba. Sino como una posibilidad geométrica.

Charles Howard Hinton
By Studio of K. Yoshida in Kanazawa, Japan [Public domain], via Wikimedia Commons

En 1888, el matemático británico Charles Howard Hinton propuso un método para entrenar la mente a visualizar una cuarta dimensión espacial. Utilizaba sistemas de cubos coloreados que, mediante estudio y práctica, permitían desarrollar intuición sobre estructuras que no pueden representarse directamente en nuestro espacio tridimensional.

Llegados a este punto, quien esto escribe entiende a la perfección su escepticismo, amigo lector. Pero Hinton no pretendía hacer un tratado de metafísica a lo New Age. No hablaba de poderes psíquicos ni de teleportación. Hablaba de geometría.

Pero la analogía es, sin duda, sugerente.

Imaginemos un mundo bidimensional, como una hoja de papel habitada por seres planos. Para ellos, un objeto tridimensional podría atravesar su plano sin romperlo, simplemente “saliendo” por una dirección que ellos no pueden percibir.

Lo que para un habitante plano sería un milagro, para nosotros es una simple cuestión de dimensión adicional. Esto lo explicó magistralmente, Carl Sagan, en su mítica serie “Cosmos”, usando un folio y una manzana.

Davis recoge esta idea para plantear una hipótesis: si existiera una dimensión espacial adicional accesible de algún modo, un objeto podría desplazarse fuera de nuestro espacio tridimensional y reaparecer en otro punto sin atravesar físicamente las paredes que lo contienen.

No sería desmaterialización en sentido clásico. Sería un desplazamiento geométrico fuera de nuestro marco perceptivo.

Aquí es donde la especulación roza el terreno de la consciencia. Davis sugiere, con cautela, que si la mente humana pudiera interactuar con estructuras de dimensionalidad superior, tal vez ciertos fenómenos atribuidos al Teletransporte Psíquico podrían encontrar un encaje teórico.

Insisto, es solo una hipótesis. No estamos ante una teoría física consolidada. No estamos ante una demostración experimental. Estamos ante una posible vía geométrica para interpretar fenómenos que, en tres dimensiones, parecen imposibles.

Y con esta idea en mente, los experimentos que se realizaron en la República Popular China adquieren una luz distinta.

Si quieres conocer esa historia, sigue leyendo este blog.

¿Ciencia, propaganda o carrera armamentística?

La pregunta inevitable es esta:

¿Hasta qué punto los programas soviéticos fueron eficaces? ¿Fueron avances reales, exageraciones estratégicas o parte del teatro psicológico de la Guerra Fría?

Y una más incómoda aún:

Si ambos bloques dedicaron décadas a investigar estos fenómenos, ¿es razonable descartarlos sin examinarlos?

Davis concluye que dilucidar cómo la consciencia podría activar un proceso de Teletransporte Psíquico está más allá del alcance de su estudio. Se necesitaría una teoría física robusta, replicación experimental y datos verificables.

Si algún día se verificara su existencia, estaríamos ante un cambio de paradigma con implicaciones militares, comerciales y tecnológicas enormes.

Pero hoy, seguimos en el terreno de la anomalía.

En la próxima entrega analizaremos los experimentos atribuidos a la República Popular China y veremos hasta qué punto las investigaciones asiáticas aportan algo distinto… o repiten los mismos patrones estratégicos de la Guerra Fría.

Continuamos cuestionándolo todo.

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