Tercera entrega: cuando el espacio deja de ser espacio. Teleportación Exótica.
En la anterior entrega de ¿Es posible la teleportación?, analizamos la llamada teleportación en la ciencia ficción y vimos por qué, desde el punto de vista de la física conocida, ese modelo resulta inviable. Las cifras sobre almacenamiento de información y requerimientos energéticos no dejan margen a la fantasía tecnológica.
En esta tercera entrega damos un paso más allá. Si la teleportación al estilo Star Trek no es viable, ¿podría existir otra forma de trasladar objetos instantáneamente sin necesidad de escanearlos átomo a átomo? Aquí entra en escena lo que Eric W. Davis denomina E-Teleportation, o Teleportación Exótica. Una propuesta que apela a dimensiones adicionales y a un concepto conocido como “espacio cero”.
El “espacio cero” como puente
Dentro del apartado dedicado a la teleportación exótica, Davis recoge una hipótesis formulada por el físico C. Leshan a finales de los años noventa. Según esta propuesta, existiría un “espacio cero” fuera de los límites de nuestro universo. Este espacio tendría una propiedad peculiar: la distancia entre cualquier par de puntos sería exactamente cero.
En ese escenario, el tiempo tampoco existiría como propiedad física. Si un objeto pudiera enviarse a ese espacio cero y reaparecer en otro punto del universo, no habría recorrido distancia alguna ni experimentado paso del tiempo. En sentido estricto, el término “teletransporte” sería plenamente apropiado.
La idea se apoya en el llamado principio cosmológico, según el cual el universo no posee marcos privilegiados. Leshan sugiere que el “límite” del universo atravesaría todos los puntos del espacio, y que en cada uno de ellos existirían lo que denomina “agujeros de vacío” (vacuum holes), equivalentes al espacio cero.
La esfera de agujero

El mecanismo propuesto sería el siguiente:
Para enviar un objeto al espacio cero habría que rodearlo mediante una superficie cerrada compuesta de estos agujeros de vacío, formando una “esfera de agujero”. Una vez encapsulado, el objeto dejaría de existir físicamente en nuestro universo, ya que, según el modelo, ningún objeto puede existir fuera de él.
Sin embargo, debido a la estructura global del espacio-tiempo, el objeto existiría simultáneamente en cualquier otra localización del universo en el mismo instante. En consecuencia, habría sido teletransportado.
El proceso requeriría curvar el espacio-tiempo hasta hacer coincidir geométricamente el punto de partida y el de llegada. La geometría necesaria sería similar a la de un agujero negro, lo que acerca esta propuesta al concepto de agujero de gusano transitable, dentro del marco de la relatividad general.
En teoría, el viaje sería instantáneo porque no habría espacio que recorrer. El único coste energético recaería en la energía necesaria para curvar el espacio-tiempo.
La crítica de Davis

Hasta aquí la hipótesis.
Sin embargo, Davis es muy claro en su evaluación. Considera que la propuesta resulta excesivamente esquemática y carece de formulación matemática rigurosa. No se describe técnicamente qué son esos agujeros de vacío ni cómo podrían generarse, manipularse o estabilizarse.
En otras palabras, el modelo es sugestivo, pero está lleno de lagunas técnicas. No existe un marco físico sólido que permita implementarlo ni evaluar su viabilidad real.
Es pura ironía que la hipotética “esfera de agujeros”, se sustente en una hipótesis… con demasiados agujeros técnicos.
Por este motivo, Davis concluye que, si hablamos de teleportación basada en dimensiones adicionales, el principio físico más consistente sigue siendo el de los agujeros de gusano descritos por la teoría de Einstein-Rosen. No porque sepamos construirlos, sino porque al menos poseen un respaldo matemático dentro de la relatividad general.
La E-Teleportation, tal como la plantea Leshan, se mueve en una frontera donde la especulación roza lo metafísico. Es intelectualmente sugerente, pero científicamente débil.
Una frontera cada vez más fina
Si algo deja claro esta tercera entrega es que la pregunta ¿Es posible la teleportación? no admite respuestas simples. Al descartar la ciencia ficción tecnológica, el informe se adentra en territorios donde el espacio y el tiempo dejan de comportarse como los imaginamos. Pero no todo lo que es conceptualmente posible es físicamente implementable.
En la próxima entrega abordaremos la Q-Teleportation, el teletransporte basado en el entrelazamiento cuántico. Aquí ya no hablaremos de universos paralelos ni de espacio cero, sino de fenómenos que sí han sido demostrados experimentalmente en laboratorio. La cuestión será otra: ¿significa eso que estamos más cerca de teletransportar materia?
Continuamos.

